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El sistema linfático es una red de vasos que cubre todos nuestros tejidos, presentando una única dirección: de la periferia hacia la zona media del tórax.

Esta red de vasos drena finalmente en un vaso linfático llamado conducto torácico, que vierte la linfa (líquido transportado por el) a la circulación sanguínea a nivel del tronco braquiocefálico izquierdo.

Este sistema presenta tres acciones : forma parte del sistema inmunitario, absorbe las grasas de la dieta y limpia el espacio intercelular de los desechos provocados por el metabolismo, o toxinas absorbidas.

A pesar de que los tres efectos son claves para una buena salud (para ello están), voy a centrarme en su función de limpieza de desechos.

Componentes del sistema linfático

SISTEMA LINFÁTICO Y LIMPIEZA:

Todas nuestras células presentan entre ellas un pequeño espacio llamado “espacio intercelular” al cual llegan los nutrientes a través de los capilares. Este espacio es también el lugar donde se produce la comunicación entre células a través de distintas sustancias que pueden ser secretadas por tejidos distantes o por el propio tejido donde se realiza la acción. Este espacio está compuesto por la matriz extracelular, sobre la que descansan los tejidos. Esta matriz está formada por agua, una sustancia fundamental (proteoglicanos) y fibras de proteína (elastina y colágenos). Una de sus funciones es degradar desechos tóxicos.

El metabolismo celular genera sustancias de desecho que se vierten a este espacio y que deben ser eliminadas del mismo. La acumulación de estas sustancias a este nivel, así como de sustancias provenientes del exterior (desechos alimentarios o bacterianos), provocaran un “ensuciamiento” que entorpecerá la comunicación intercelular, al tiempo que reducirá la absorción de nutrientes, de forma que el metabolismo celular se verá afectado. Vimos aquí, que estos residuos que pueden acumularse en los tejidos provienen del intestino cuando este presenta una elevada permeabilidad. Estas sustancias pueden quedarse a nivel de la matriz, modificando su estructura y funciones, adherirse a la membrana celular, o penetrar en la célula afectando así su funcionamiento.

Al mismo tiempo retira el exceso de agua que puede desplazarse de los capilares hacia el espacio intersticial, de manera que nos evita sufrir edemas.

En el libro “Alimentación, la tercera medicina” de Jean Seignalet, podemos leer que la acumulación de sustancias producirá:

  • Incremento del consumo de energía. 
  • Disminución de la producción de energía.
  • Alteraciones en el funcionamiento celular.
  • Liberación excesiva de radicales libres.

Así generamos las llamadas enfermedades por ensuciamiento, entre las que encontramos: Alzheimer, artrosis, gota, fibromialgia, migrañas, arteriosclerosis…

El sistema linfático presenta capilares en estas zonas del líquido extracelular, de forma que es el encargado de recoger estas sustancias de desecho para llevarlas al torrente sanguíneo a través del tronco braquiocefálico como hemos visto al principio.

Por tanto, un exceso de acumulación de desechos por mal funcionamiento del sistema linfático va a promover distintas enfermedades. Así, que la cuestión radica en cuidar y favorecer el drenaje linfático.

¿Cómo cuidar el sistema linfático?

En primer lugar cuidando nuestro intestino. Ya vimos aquí como hacerlo. Esto nos permitirá evitar el síndrome de intestino permeable, mejorar la digestión para reducir residuos sin digerir y reducir el ingreso de partículas bacterianas.

Seguiremos con cambios en la alimentación. Cuánto más natural sea, menos compuestos innecesarios contendrá. No podemos evitar los pesticidas de una verdura, pero al menos nos aporta nutrientes como vitaminas, minerales y antioxidantes. ¿Qué nos aporta un ultraprocesado?

Trampolín elástico

El ejercicio físico es también de ayuda puesto que el sistema linfático no dispone, como el circulatorio, de una bomba para llevar fácilmente la linfa hacia el tronco braquiocefálico. En este caso, saltar a la cuerda o en un trampolín elástico, serán las mejores maneras de estimular el movimiento de la linfa. La contracción muscular produce también activación tanto de los vasos sanguíneos como de los linfáticos al actuar como una especie de bomba a presión. Así que los ejercicios de fuerza también estarían indicados aunque en este caso, no serían tan efectivos como los saltos en vertical.

Otra manera de mejorarlo es con la respiración diafragmática profunda. Una exhalación que dure el doble de la inhalación activa el sistema linfático.

En cuanto a plantas depurativas para el linfático podemos encontrar varias, pero en realidad estaríamos hablando de plantas que al favorecer la función emuntorial (estimulan los órganos encargados de desintoxicar), ayudarían indirectamente a la acción del linfático. Así que podría, en principio, ser útil cualquier planta depurativa. Las que ayudan a la función hepática son, des de mi punto de vista, las más adecuadas cuando quiere realizarse una desintoxicación. Aunque ya vimos aquí, que algo tan simple como el ayuno intermitente puede realizar esta acción, al favorecer la autofagia.

Finalmente disponemos del drenaje manual del sistema linfático donde a través de masajes suaves se ayuda a la movilización de la linfa. Se ha visto que éste es efectivo para una recuperación más rápida en deportes de contacto (estudio).

En este otro estudio, se evalúa cual es el efecto  del uso de drenaje manual o ejercicio sobre distintos parámetros en mujeres operadas de cáncer de mama, observándose una efectividad y seguridad igual para ambos.

 

La información contenida en el blog es a título informativo.

En caso de necesidad consultar con un profesional de la salud.

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