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Para empezar a hablar de salud debemos fijarnos en la salud intestinal. Como veremos con más detenimiento en próximas entradas, es el punto de inicio de las enfermedades autoinmunes, y de las que el Dr. Seignalet llamaba de ensuciamiento y de eliminación.

Ya lo decía Hipócrates: “Toda enfermedad se inicia en el intestino”. Hoy en día sabemos que no es así ya que conocemos, por ejemplo, la existencia de las enfermedades genéticas. Pero le podemos dar la razón en muchos casos. Veamos porqué.

Mantener el intestino en buen estado es condición primordial para disfrutar de una buena salud. Esto se debe a las diferentes actividades en las que está involucrado:

  • Digestión de alimentos y absorción de nutrientes.
  • Concentración de la mayor parte del sistema inmunitario.
  • Permite la tolerancia oral (importante para evitar enfermedades autoinmunes)
  • Debido a la  microbiota que coexiste en él obtenemos distintos beneficios: síntesis de ciertas vitaminas,  absorción de ciertos minerales, defensa contra otras bacterias patógenas, y síntesis del 80% de la serotonina que utiliza nuestro cerebro! También sintetizan otro neurotransmisor llamado dopamina.

Así, es lógico pensar que cuando el intestino no funciona correctamente en alguna de sus funciones, podemos vernos afectados negativamente y acabar sufriendo alguna enfermedad. Por ejemplo, cuando la función barrera está alterada y sufrimos de hiperpermeabilidad intestinal, corremos riesgo de padecer una enfermedad autoinmunitaria por el paso de moléculas a su través. Estas pueden surgir de los alimentos o de bacterias del intestino delgado. (Por ej. Yersinia enterocolitica ha sido implicada en el desarrollo de la hipertiroiditis de Basedow).

bacteriaUna microbiota (antiguamente llamada flora bacteriana) alterada (debido al uso de antibióticos, ciertos medicamentos, aditivos, edulcorantes o una dieta inadecuada) puede favorecer enfermedades como infecciones gastrointestinales, depresión, obesidad y patologías de agresión autoinmunitaria. También puede favorecer carencias nutricionales.

La microbiota ayuda a la digestión de la fibra suministrando glucosa y acidos grasos de cadena corta como el butirato. Este es usado por los colonocitos como fuente de energía y ayudan al efecto barrera intestinal. El butirato, entre otras funciones, previene el cáncer de colon. Un motivo importante para hacer una dieta rica en vegetales.

También el estreñimiento nos perjudica la salud en general ya que se da reabsorción de sustancias que debían ser eliminadas. Estas sustancias vuelven a pasar a sangre y a hígado, donde deben ser de nuevo metabolizadas. Esto implica que estas sustancias vuelven a entrar en contacto con los tejidos, intoxicandonos de nuevo.

En próximas entradas veremos cómo conservar la salud del intestino, que estará priorizado por mantener una microbiota saludable, y evitar tanto el estreñimiento como el “síndrome de intestino permeable”. Esto se conseguirá principalmente con la alimentación y evitando aquellas circunstancias que pueden alterarlo como el consumo de gluten (aunque no suframos de enfermedad celíaca), estrés, aditivos (como polisorbatos), o antibióticos entre otros.

Otro factor muy importante para mantener la salud es mantener un nivel bajo de estrés. Como acabo de decir, se ha visto que este también afecta la permeabilidad del intestino. El estrés continuado nos puede llevar a sufrir: depresión, agotamiento de las cápsulas suprarrenales, cansancio, irritabilidad, reumatismos, incremento de enfermedades infecciosas, etc.

El ejercicio físico es otro pilar para mantener la salud. Hemos sido diseñados evolutivamente para mantenernos activos. Los beneficios del ejercicio son tanto físicos como psíquicos. Incluso es beneficioso en patologías como el cancer. El ejercicio de fuerza previene la osteoporosis, o la sarcopenia en ancianos, entre otros beneficios. El ejercicio aeróbico como ir en bici, correr o nadar, nos dará resistencia cardiopulmonar previniendo enfermedades cardiovasculares.

Si hacer ejercicio no os gusta podéis empezar por caminar hasta conseguir los 10.000-15.000 pasos diarios. Evolutivamente estamos adaptados a caminar largas distancias para conseguir alimentos, así que es lo que nuestro cuerpo espera. Entre sus beneficios destaca la mejora de la memoria en gente mayor con problemas cognitivos (estudio), y el aumento de la longevidad (estudio). Aunque andar es importante, no os penséis que andar es suficiente para mantener una buena salud. El cuerpo necesita de momentos más “estresantes” para poner en marcha mecanismos de adaptación que mejoran nuestra condición física y nuestra capacidad para prevenir enfermedades. Se ha visto, por ejemplo, que tras sufrir un infarto, los paciente que realizaban ejercicios de fuerza tenían mejoras más significativas en los indicativos de riesgo de una recidiva que aquellos que se limitaban a ejercicio aeróbico como andar.

Un descanso adecuado es un factor importante para gozar de buena salud. La falta de sueño puede favorecer la aparición de patologías como la obesidad, la diabetes (se altera la producción de insulina) o enfermedades cardiovasculares (estudio). La falta de sueño reduce la concentración y provoca irritabilidad, pudiendo ser causa de fracaso escolar en adolescentes.

No por hablar de ella al final es menos importante, más bien todo lo contrario: debemos cuidar nuestra ALIMENTACIÓN. 

A lo largo de distintos post hablamos de la importancia de la alimentación, o tipos de dietas como aquí, aquí o aquí. Lo básico es recordar que la alimentación debe basarse en alimentos reales, aquellos que hemos comido durante nuestra evolución, minimizando o eliminando los procesados y ultraprocesados.

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