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Se trata de una enfermedad autoinmune, de predominancia femenina, que afecta al tejido conectivo, que es aquel que da soporte a la piel y a los órganos internos. Diferenciamos la esclerodermia dermatológica y la sistémica, que puede afectar a cualquier órgano.

Como en el resto de enfermedades autoinmunitarias de las que hemos hablado, desde el punto de vista de enfermedad favorecida por la dieta, un antígeno alimentario o bacteriano atravesaría la barrera intestinal generando la formación de anticuerpos.

Nos encontramos aquí con una enfermedad complicada en la que en las zonas afectadas encontramos un infiltrado inflamatorio, presencia de autoanticuerpos, excesiva producción de colágeno por parte de los fibroblastos (células encargadas de su síntesis), y alteraciones vasculares. En su desarrollo están implicadas diferentes citoquinas (proteínas sintetizadas por el sistema inmunitario) donde el factor de crecimiento transformante beta (TGF-B) parece ser el principal inductor.

Resultat d'imatges de factor tranformante beta

Factor de crecimiento  transformante beta 1

Permitidme unas palabras sobre esta proteína para mostrar la complejidad del sistema inmunitario. (Pasar del siguiente parágrafo si no os interesan las cuestiones de regulación bioquímica.)

Esta proteína TGF (que en realidad es una familia), está involucrada en el desarrollo embrionario, la inflamación, la carcinogénesis, la regeneración tisular, la cicatrización y la respuesta inmunológica. Para intervenir por sí sola en tantos procesos diferentes se las arregla dependiendo de su concentración local y del grado de diferenciación de las células sobre las que debe actuar. Así pues, en la fase inicial de la inflamación hay bajas concentraciones del TGF y al ir progresando la reacción inflamatoria, aumenta el número de células que secretan TGF, aumentando su concentración en el medio. En este momento de incremento, participa en la regeneración del tejido lesionado al atraer y activar a fibroblastos y células endoteliales. Ahora bien, si esto siguiera así, el proceso inflamatorio no cedería. Así pues, llegada una cierta concentración de TGF, actuaría entonces como antiinflamatorio al desactivar un determinado grupo de células inflamatorias. Además, por eso hablaba de complejidad, hay otras citoquinas y hormonas, presentes en el medio, que controlan la actividad biológica del TGF. Como se puede ver, se trata de un proceso de una complejidad y precisión sorprendentes. (Gac Méd Méx Vol. 139 No.2,2003).

Se están estudiando diferentes inhibidores del TGF para tratar la esclerodermia. El problema será el de siempre: debido a la complejidad del sistema inmunitario, como acabamos de ver, incidir sobre una sola molécula nos dará efectos secundarios por exceso o defecto de otras dependientes de ella. Con medicina natural se puede incidir sobre ella sin efectos secundarios: Calaguala. Esta planta es un inmunomodulador, y entre sus acciones está la de modular a la baja la síntesis de TGF. Ha sido usada con éxito en otras fibrosis como la enfermedad de Peyronie. En ella reduce la placa fibrótica del pene con más eficacia que otros medicamentos convencionales (revisión).

fibroblasto

Fibroblastos

Aquí os hablé de la capacidad del TGF para regular el sistema inmunitario alterado. Os hablé de la “reacción de asistencia inmunológica”, a partir de la cual los linfocitos indiferenciados se transformaban en TH3 y estos secretaban TGF que inhibía la tendencia inflamatoria de las enfermedades autoinmunes.

En el caso de la esclerodermia hay una producción sostenida y excesiva de TGF, lo que provoca en estos pacientes una excesiva producción de colágeno por parte de los fibroblastos. Además, se provoca también anergia de la inmunidad celular (mediada por TH1), provocando una inmunosupresión que favorece infecciones como VIH o tuberculosis. A pesar de ello, no está contraindicada la “regulación a través de la reacción de asistencia inmunológica”, posiblemente por ser un mecanismo “regulador”, que no estimulador, de los linfocitos. Es conveniente, sin embargo, ser cautos y controlar las reacciones del paciente.

He encontrado un caso de esclerodermia provocado tras inmunización en una paciente con antecedentes familiares de esclerodermia, lo que contraindica, según los autores del trabajo, la inmunización de pacientes con alergia y antecedentes familiares de esclerodermia.

Para su tratamiento empezaremos como siempre a través de un cambio en la dieta. Como en cualquier autoinmune se hará una dieta sin cereales ni leche. Predominio de frutas y vegetales y con eliminación de productos elaborados, azúcares y productos ricos en ellos. Realizaremos un proceso de desintoxicación y saneamiento intestinal. Evitaremos y trataremos una posible Hiperpermeabilidad intestinal como inductora de la alteración del sistema inmunitario. Reduciremos primero microbiota patógena, para luego añadir probióticos y prebióticos que restablezcan una microbiota funcional. Al mismo tiempo, ayudamos a la cicatrización del intestino con productos como la glutamina o los ácidos grasos esenciales.

TRATAMIENTO NATURAL

En cuanto al tratamiento, podemos usar la Homotoxicología con remedios como cutis compositum, o thyroidea compositum. Hablamos del carácter regulador de la homotoxicologia en este post.

La vitamina PABA (ácido paraaminobenzoic) puede usarse para tratar la rigidez de las articulaciones y aumentar la fluidez de las membranas celulares. No se debe tomar con sulfonamidas o metotrexato, ya que los desplaza de su punto de unión a proteínas plasmáticas incrementando su toxicidad.

La vitamina D jugaría un papel antifibrótico al modular los niveles de TGF (estudio). También con efecto antifibrótico encontraríamos el ácido lipoico, tal como señala este estudio “in vitro”.

En yemoterapia tenemos la Ampelopsis weichtii que sirve para induraciones fibrosas, y el Corylus avellana que favorece la elasticidad del tejido conjuntivo pulmonar.

corylus_avellana

Corylus avellana

Los ácidos grasos esenciales pueden usarse como nutrientes tanto para mejorar la piel como por su efecto antiinflamatorio. Se deben usar dosis altas, al menos hasta obtener beneficios (1-2g de EPA-DHA) al día.

El MSM, utilizado como antiinflamatorio en enfermedades reumáticas, puede usarse en la esclerodermia, tanto por efecto antiinflamatorio, como para ablandar y devolver elasticidad a los tejidos afectados.

Las enzimas proteolíticas de la piña pueden reducir la inflamación y mejorar el estado general (estudio).

Parece ser que la acupuntura también ha ofrecido algún resultado positivo como el de aumentar la temperatura de las manos por vasodilatación como se indica en este estudio.

Es recomendable la realización de ejercicio físico para mantener la flexibilidad de la piel y de las articulaciones. Sirve también para prevenir las contracturas musculares debidas al endurecimiento de los músculos que reduce la flexibilidad muscular. Aunque con esta enfermedad puede darse fatiga, el sedentarismo la empeora, mientras que la realización de ejercicio tendrá un efecto estimulador que la combatirá. El ejercicio cardiovascular mejora la circulación sanguínea.

Todo lo expuesto en el blog es a título informativo.

En caso de necesidad consultar con un profesional de la salud.

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