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La primera relación entre ejercicio y cáncer se da por omisión: el sedentarismo es factor de riesgo para padecerlo (principalmente mama y colorrectal).

El ejercicio físico implica una activación de todos los sistemas corporales, entre ellos el inmunológico. Aumenta las capacidades cardiovasculares y musculares, y nos ayuda a conservar un peso adecuado (recordar que la obesidad es factor de riesgo para el cáncer).

Uno de los problemas de los tratamientos oncológicos es el cansancio después de una sesión de quimioterapia. Es difícil imaginar que la realización de ejercicio físico sea una medida para combatir el cansancio (estudio)(estudio), mejorar el efecto de la quimioterapia, o reducir recaídas. Pero parece ser que así es!

Son variados y numerosos los estudios que hablan favorablemente de la realización de ejercicio físico en pacientes oncológicos y en particular en aquellos sometidos a quimioterapia para mejorar la calidad y la esperanza de vida.

Muchos de estos estudios están realizados en pacientes con cáncer de mama, como este, en el que se comparó el tratamiento estándar de las pacientes sometidas a quimioterapia, con el mismo tratamiento añadiendo ejercicio, tanto de fuerza como de resistencia. Los resultados denotaban mejoras de fuerza, resistencia y calidad de vida en las mujeres que realizaban ejercicio.

cansancio

Otro problema del cáncer es la aparición de caquexia. Es un estado complejo de catabolismo que lleva el cuerpo a la fatiga, pérdida de peso, de masa muscular, y anorexia. Es causante de un tercio de las muertes por cáncer. La realización de ejercicio físico aeróbico puede usarse como sistema para prevenir su aparición (estudio). Por otra parte, los estudios no parecen demostrar que su uso cuando la caquexia está instaurada sirva para tratarla.

Imagino que, si estás en tratamiento y fatigado, lo que menos te apetece es ponerte a hacer ejercicio. Tienes que saber que el esfuerzo tiene como recompensa un menor cansancio y un incremento en la esperanza de vida.

Hay que tener en cuenta que dependiendo del tipo de tumor puede haber algún ejercicio no muy recomendable. En un cáncer de huesos o con metástasis ósea no sería conveniente correr, por ejemplo. También hay quimioterápicos, como las antraciclinas, que pueden tener efectos negativos cardíacos y convendría primero hacer pruebas para ver cómo puede afectar el ejercicio en el corazón. Pide consejo a tu oncólogo.

EMPEZANDO EL EJERCICIO

Comienza de forma suave y aumenta el esfuerzo poco a poco para ir obligando al cuerpo a hacer las adaptaciones necesarias. Escoge un ejercicio que te motive. Si no te gusta hacer ejercicio sola/o, puedes hacer alguna clase en grupo para motivarte.

En cuanto a la duración del ejercicio hay diferentes teorías, pero entre 3-4 horas a la semana de intensidad moderada serían suficientes. Creo que frente al sedentarismo será beneficioso cualquier tiempo dedicado al ejercicio. Simplemente caminar a buen ritmo será más efectivo que quedarse en el sofá. Puedes comprar un podómetro e ir incrementando el número de pasos caminados al día, o disminuyendo el tiempo que tardas en hacerlos.

cancer_prostataEn cuanto al tipo de ejercicio, lo más adecuado sería combinar el ejercicio aeróbico para mejorar el estado cardiovascular y el de resistencia, con ejercicios de fuerza que eviten la pérdida de masa muscular. Por ejemplo, los ejercicios de fuerza han demostrado reducir un 40% el riesgo de padecer cáncer de próstata.

En cuanto a la intensidad del ejercicio, en esta  recopilación de estudios se llegó a la conclusión de que la intensidad moderada-fuerte era más efectiva que la de baja intensidad.

También el yoga ha demostrado ayudar a las pacientes con cáncer de pecho sometidas a quimioterapia como podemos leer aquí.

Ventajas del ejercicio en pacientes oncológicos

Podemos concretar que:

  1. Hacer ejercicio físico es beneficioso en primer lugar a nivel psicológico al liberar neurotransmisores como la serotonina. También incrementa los niveles de BDNF, un factor neurotrófico cerebral que aumenta las conexiones neuronales y la plasticidad del cerebro. Su incremento se acompaña de un ánimo más positivo.
  2. Reduce algunos efectos secundarios del tratamiento como la fatiga, la osteoporosis, la enfermedad cardiaca, la caquexia y la depresión.
  3. Aumenta la esperanza de vida y reduce las recidivas.

 

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