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En el último post (aquí) os hablé sobre la sensación crónica de fatiga o cansancio. Comentamos las causas que pueden llevarnos a una reducción en la síntesis de ATP (molécula encargada de proporcionarnos energía), que serían las que facilitarían la presencia de dicho estado.

Hablamos en su día de la microbiota, el sedentarismo, el mal funcionamiento hepático y la dieta como posibles causas de cansancio. Vamos a hablar hoy de otros factores como son el nivel de oxidación, la toma de medicamentos, el descanso y la hidratación. Todos estos factores pueden intervenir en la generación de cansancio.

Veámoslos uno a uno:

1.Oxidación:

El llamado estrés oxidativo se produce cuando la cantidad de oxidantes (radicales libres (RL a partir de ahora), superan la capacidad antioxidante de la célula. La mayor generación propia de RL se produce a nivel de la mitocondria durante el proceso de generación de energía. Por eso el ejercicio físico, que demanda un fuerte incremento de síntesis de ATP, es un generador fuerte de RL. Aun así, esta misma generación de RL activa mecanismos celulares de protección, incrementando la síntesis de enzimas antioxidantes (como vimos en la primera parte). Además, es necesario un cierto nivel de RL para mejorar la contractibilidad muscular. Sobrepasado este, la fatiga va en aumento.

El proceso de oxidación afecta a todo.

Un nivel alto de RL a nivel mitocondrial llevará consigo lesiones sobre la mitocondria, afectando sistemas enzimáticos de la cadena de transporte de electrones y sobre el DNA mitocondrial (que codifica dichas proteínas). Por eso a nivel mitocondrial hay una alta concentración del antioxidante glutatión. Cuando el nivel de glutatión disminuye, aumenta el daño mitocondrial. Este mecanismo parece estar implicado en la génesis de distintas enfermedades, de ahí la importancia de mantener unos niveles adecuados de glutatión (estudio).

2.Medicamentos:

Son varios los fármacos que incluyen el cansancio en su lista de efectos secundarios. Algunos ejemplos:

Antihipertensivos: los diuréticos pueden reducir el nivel de vitaminas y sales generando cansancio sumado a la reducción de volumen de plasma.

Estatinas y fibratos: las primeras reducen la concentración de Coenzima Q10, indispensable en la obtención de energía. Además, producen fatiga por afectación muscular (miopatias). De entre estas la más grave (y menos frecuente) es la rabdomiolisis, que puede significar una insuficiencia renal aguda por eliminación masiva de proteínas a nivel renal. Los segundos pueden tener el mismo efecto y es sumatorio con los primeros. Suspender el tratamiento en caso de aparición de fatiga, dolor muscular o cambio en la coloración de la orina (detalle).

No tomes antibioticos para la gripe.

Antibióticos: estos afectan a la microbiota intestinal y en consecuencia pueden provocar cansancio por los efectos de los que hablamos en el post anterior. Además, pueden provocarlo por otros métodos. Tengamos presente que las mitocondrias tienen un origen ancestral bacteriano. En su día, se fusionaron una célula anaeróbica con una bacteria aeróbica en endosimbiosis, formando esta última lo que conocemos como mitocondria. Pues bien, los antibióticos, especialmente fluoroquinolonas, aminoglucósidos y beta-lactámicos, pueden afectar a las mitocondrias puesto que “las confunden” con bacterias. Así, afectaran a la síntesis de su ADN, al tiempo que incrementaran la producción de RL en su interior. Se cree que son capaces de destruir las mitocondrias generando efectos secundarios graves y duraderos: ototoxicidad, nefrotoxicidad i tendinopatías (puede dar rotura del tendón de Aquiles). Afortunadamente no es algo muy frecuente.

IBPs: omeprazol, rabeprazol pantoprazol…Estos inhibidores de la acidez estomacal (que no son protectores), reducen la absorción de minerales como el magnesio, cosa que provocará cansancio por diversos motivos. Uno de ellos será el comentado en el post anterior al interferir en la bomba de sodio-potasio. Además, está implicado en más de trescientas reacciones metabólicas entre las que encontramos las del metabolismo energético, la síntesis de ADN y proteínas, la señalización celular, y presenta función estructural en los huesos, las membranas celulares y los cromosomas. Incluso el glutatión, del que hemos hablado en el apartado anterior, necesita de magnesio para su síntesis.

3.Descanso:

Es evidente que la falta de descanso nos induce a acumular cansancio. No damos tiempo al organismo para la recuperación; que se da principalmente de noche, cuando se producen los mecanismos de reparación. Por tanto, no dormir bien o dormir poco puede acabar en fatiga. Pocas horas de sueño hacen que nos levantemos con alguno de estos síntomas: cansancio, irritabilidad, falta de concentración, dolor de cabeza…

La falta de sueño es también un factor que predispone a sufrir distintas enfermedades como obesidad, enfermedades cardiacas o pulmonares, diabetes, cáncer o depresión.

4.Hidratación:

Entre los síntomas de deshidratación aguda encontramos la fatiga, mareos, y confusión.

Somos básicamente agua y todas nuestras reacciones metabólicas se dan en ambiente acuoso. Las reacciones químicas se enlentecen si se reduce el contenido de agua celular. Nuestra masa muscular, por ejemplo, es un 75% agua. Una disminución de un 1.5% de esa agua, reduce nuestra fuerza muscular. Durante la deshidratación se da una peor oxigenación de los músculos, por tanto, menor capacidad para obtener ATP y por tanto mayor fatiga. Además, nos afectará la capacidad de concentración.

Para la deshidratación leve crónica existe asociación con la urolitiasis, la infección del tracto urinario, la hiperglucemia en la cetoacidosis diabética y el prolapso de la válvula mitral. Por tanto, conviene beber lo suficiente para evitar este tipo de deshidratación. Ahora bien, no hay estudios científicos que demuestren cual es la cantidad de ingesta diaria necesaria para evitar esto.

La recomendación de 2 litros al día no tiene base científica. Por ejemplo, ¿necesita beber lo mismo alguien que come mucha fruta, que alguien que no?, ¿un deportista que un sedentario?, ¿un adulto joven o un anciano? La ingesta de agua se controla por la sed y la hormona antidiurética.

Consumela según necesidad

En general, debemos beber guiados por nuestra sed, o por la presencia de síntomas que indiquen la necesidad de más agua, como la boca seca. Quizás en personas mayores habría que vigilar un poco más la ingesta ya que pueden tener atrofiado el mecanismo regulador de la sed. Forzarse a beber va en contra de los mecanismos evolutivos de supervivencia,y, de hecho, el exceso de agua puede desencadenar problemas graves, como hiponatremia.

¿CÓMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA?

Es evidente que lo primero que debemos hacer es evitar aquellos factores de los que hemos hablado y que pueden provocar fatiga. Del mismo modo, debemos incluir aquellos factores que permiten reducirla, como una alimentación adecuada (que permita también crear una microbiota adecuada), deporte, descanso suficiente. Hay otros aspectos de los que no hemos hablado pero que pueden incidir directa o indirectamente en producir cansancio: el estrés, la falta de luz solar (incide en el ritmo circadiano, por tanto en el descanso),  el tabaco, el alcohol…

En el fondo se trata de optimizar el funcionamiento de las mitocondrias para obtener ATP. De hecho, el mal funcionamiento mitocondrial está relacionado con la aparición de distintas enfermedades: Parkinson, Alzheimer, enfermedades cardiovasculares, desórdenes musculares, cáncer, o diabetes, entre otras.

Y ¿cómo optimizamos su funcionamiento? En este post  hablé sobre como optimizar el funcionamiento mitocondrial. Resumiendo:

  • Hacer ejercicio (aérobico + fuerza), estimula la síntesis de nuevas mitocondrias.
  • Ayunos intermitentes: estimulan la autofagia, favoreciendo la eliminación de orgánulos disfuncionales.
  • Alimentos ricos en Coenzima Q10 o suplementos de la misma.
  • Suplementos de magnesio o alimentos ricos en él ya que forma parte de las enzimas implicadas en la síntesis de ATP.
  • Alimentos ricos en resveratrol, ya que favorece el funcionamiento de la cadena de transporte de electrones (paso final de obtención de ATP) (Estudio).

Otras medidas:

  • Evitar medicamentos innecesarios: antibióticos no prescritos por el médico, o uso excesivo de omeprazol en lugar de medidas higienico-dietéticas, entre otros.
  • Utilización de plantas adaptógenas para reducir los efectos del estrés crónico mientras intentamos solucionar éste con medidas higienico-dietéticas.
  • Reducir el sobrepeso ya que estimula la inflamación crónica de bajo grado. Uno de los síntomas de ésta es la fatiga. Acompañar la pérdida de peso con suplementos de taurina reduce, con más efectividad que sin ella, los niveles de oxidación, que es causa de cansancio, y aumenta los niveles de adiponectina (estudio).  Vimos aquí la importancia de ésta para la salud.

La información contenida en el blog es a título informativo.

En caso de necesidad consultar con un profesional de la salud.

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