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¿Quién no ha tenido unos días de fatiga o astenia? Ya sea por exceso de trabajo, de compromisos, o cualquier causa continuada que exceda nuestra capacidad de recuperarnos puede acarrearnos una cierta fatiga. Esto no reviste ningún problema cuando es puntual en el tiempo. El problema aparece cuando esto se cronifica, ya que el cuerpo pone en marcha los mecanismos “antistrés” para intentar superarlo y esto, tarde o temprano, nos hará caer en algún tipo de disfunción.  Estos mecanismos “antiestrés” mantienen elevados los niveles de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y cortisol, generando una serie de problemas como ansiedad, hipertensión, sobrepeso, insomnio…A la larga, se producirá un déficit de cortisol llevando a la fatiga. Frente este tipo de situaciones “estresantes” solo hay dos soluciones: evitación o aceptación.

Hoy quiero hablaros de otro tipo de fatiga, o cansancio. Aquella que no es debida a situaciones de estrés crónico, ni a patologías orgánicas que la provoquen, sino a distintas situaciones fisiológicas que pueden afectar a la obtención de energía.

¿Cómo obtenemos energía?

Todas las células extraen la energía de una molécula llamada ATP que contiene tres grupos fosfato unidos entre si. Esta unión se hace a través de enlaces de elevada energía. Cuando estos enlaces se rompen, esta se libera y es aprovechada por la célula para realizar todas sus funciones. Así pues, la célula gasta ATP que debe ser continuamente repuesto. Por eso tiene mecanismos de control sobre la cantidad de energía disponible, como el sistema AMPK del que hablamos aquí.

La metabolización de la comida (concretamente de sus glúcidos, proteínas y grasas) hasta convertirla en agua y dióxido de carbono implica una serie de procesos a partir de los cuales se van obteniendo moléculas de ATP. El último de los procesos es la llamada fosforilación oxidativa. Esta se da en las mitocondrias (ya hablamos aquí de su importancia para la salud), donde interviene el oxígeno en el último paso. Esta fosforilación nos da unas 28 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa metabolizada.

Por tanto, si reducimos la cantidad de ATP formada, se verá mermada nuestra capacidad de obtención de energía.

FACTORES QUE PUEDEN GENERAR CANSANCIO

Queda claro que cualquier mecanismo que interfiera en la obtención de ATP me va a provocar cansancio, tanto más acusado cuanto más afectada se vea esta síntesis. Además, es fácil que se dé un círculo vicioso ya que, al reducirse el ATP, tendré menos energía para invertir en su síntesis.

¿Cuáles serían estos factores?

1.Alteración de la microbiota.

Ya vimos aquí la importancia de preservar una microbiota saludable para mantenerse en salud. Su alteración por distintos mecanismos (fármacos, dieta inadecuada, sedentarismo…) puede acarrear distintos problemas de salud. Esta alteración puede causar también cansancio por distintos mecanismos:

  • La microbiota sintetiza determinadas vitaminas como la K o del grupo B. Estas últimas están implicadas en el metabolismo energético. Un déficit de estas puede provocar cansancio.
  • Sintetiza neurotransmisores como la serotonina. Su disminución puede provocar cansancio.
  • Sintetizan enzimas que permiten una mejor digestión obteniendo mayor disponibilidad de energía y evitando la aparición de péptidos sin digerir que podrían absorberse y generar perturbación inmunológica.
  • Su alteración puede alterar el funcionamiento del sistema inmunitario, lo que a su vez puede causar cansancio.
  • Su alteración permite el crecimiento de patógenos o el sobrecrecimiento de microbiota propia que debería estar en proporción baja. Esto genera incremento de sustancias tóxicas y alteraciones del sistema inmunitario.

2. Mal funcionamiento hepático.

Sistema digestivo

El cansancio puede ser síntoma de un hígado graso. Pero aún sin alteración orgánica visible por analíticas, el mal funcionamiento hepático puede generar cansancio al reducirse la cantidad de tóxicos que es capaz de procesar por unidad de tiempo. Estos tóxicos son los que van a penetrar en los tejidos alterando la síntesis de ATP interfiriendo en distintos puntos del metabolismo. De hecho, podríamos hablar también de mal funcionamiento de cualquier emuntorio (intestino, riñón, pulmón) ya que implicará acumulación de toxinas, provocando “ensuciamiento” celular y tisular. Este “ensuciaminento” provocará alteraciones que afectaran a la obtención de energía: inhibición de enzimas necesarias para el metabolismo, bloqueo de factores no enzimáticos, bloqueo de genes, incremento de las necesidades energéticas para eliminar estos residuos (Dr.Seignalet, Alimentación la tercera medicina).

3. Sedentarismo.

El músculo es un órgano caro de mantener. Si el organismo detecta que no es necesaria tanta masa muscular para el ejercicio que realizamos, reducirá la masa muscular para ahorrar energía. Se crea un circulo vicioso donde cada vez nos cuesta más realizar determinados esfuerzos, los evitamos y el cuerpo decide prescindir de cierta masa muscular que a su vez nos hará más débiles. Si aquí le sumamos déficits calóricos sostenidos, la pérdida será mayor, y el cansancio también. Aunque parezca paradójico, mantenerse físicamente activo y cansarse, provoca adaptaciones que disminuyen el cansancio. De hecho, ya vimos aquí, que incluso los pacientes de cáncer se benefician del ejercicio físico.

Un ejemplo de esto sería la pérdida de masa que se da durante el envejecimiento. Mantenerse activo con los años dará más años a la vida y más vida a los años.

Incorporar ejercicio físico contribuirá a un sueño más profundo y reparador. Por otro lado, el sedentarismo favorece la aparición de enfermedades que pueden generar cansancio entre sus síntomas.

Si comparamos la microbiota entre personas sedentarias y aquellas que hacen ejercicio, vemos que se puede ver también alterada. El sedentarismo provoca una disbiosis, es decir, alteración de la cantidad y calidad de la microbiota, no compatible con un buen estado de salud. Como he comentado antes, la microbiota sintetiza serotonina, de manera que, al alterarse, esta se verá mermada pudiendo ocasionar cansancio o incluso síntomas depresivos.

4. Dieta

Al metabolizar la comida, sobre todo a nivel mitocondrial, se generan radicales libres que pueden acabar lesionando la propia mitocondria, generando con ello un circulo vicioso en el que se ve comprometida la eficacia para obtener ATP. Estos radicales libres afectarán al propio ADN mitocondrial, llevando a una reducción de la síntesis de las proteínas necesarias para la cadena de transportes de electrones, con lo cual esta se hará ineficiente. Eso conlleva una mayor producción de radicales libres que pueden acabar incluso por destruir la mitocondria reduciendo su número. En definitiva, se reducirá la producción de ATP.

Resultado de imagen de bomba sodio potasio

También es importante la calidad de la dieta. Debe contener suficientes nutrientes: vitaminas, minerales y antioxidantes, para que todos los procesos metabólicos puedan darse correctamente y pueda controlarse el nivel de oxidación-reducción del organismo. Al mismo tiempo deberá contener el mínimo de sustancias “extrañas” al organismo como aditivos, y ser mínimamente procesada. Esto permite un mayor aprovechamiento de nutrientes y un menor trabajo para nuestros sistemas de desintoxicación y del sistema inmunitario. Así, por ejemplo, una ingesta baja de magnesio va a implicar una reducción en la función de una enzima llamada “Bomba de sodio-potasio”. Esta bomba se encarga de permitir, consumiendo energía (en forma de ATP, claro) la entrada de potasio en la célula, al tiempo que elimina el sodio que entra de forma pasiva y constante. Esta bomba es dependiente de magnesio. Si no hay suficiente puede darse un mal funcionamiento de esta y acumularse sodio y agua en el interior celular, al tiempo que se generaría un déficit de potasio. La célula se hincha dificultándose su actividad. La falta de potasio reducirá la actividad muscular y nerviosa.

Se deberían evitar los cereales por su capacidad para provocar “hiperpermeabilidad intestinal” (de la que hablamos aquí). Esta favorece la absorción de macromoléculas alimenticias y de bacterias que no deberían pasar, generando reacciones inmunitarias y provocando “ensuciamiento” celular.

Uno de los motivos por los cuales uno no debe comer en exceso, es precisamente para evitar “envejecer” prematuramente. Ya hablamos en su día de las ventajas del “ayuno intermitente” y como beneficiaba a la salud. Cuanto más trabajo le doy a mi metabolismo, más radicales libres voy a generar. Si le sumamos sedentarismo y una dieta rica en ultraprocesados, con más generación de oxidación y menos aporte de micro nutrientes, tenemos muchas posibilidades de vivir menos y con menor calidad de vida.

Dejo para el siguiente post otras causas de cansancio y como evitarlas, aunque eso se contesta por si solo al leer el post. Aún así, hablaremos de sustancias que pueden mejorar el estado general.

El contenido del blog es a título informativo.

En caso de necesidad consultar con un profesional de la salud.

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