Dentro de las acciones que nos permiten mantenernos sanos se encuentra el descanso nocturno. Dormir las horas adecuadas que nos permitan levantarnos descansados ​​y renovados es de vital importancia para mantener una buena salud. Hay que considerar que a medida que envejecemos reducimos las horas de descanso sin que esto represente un problema en sí. La cuestión es levantarse con la sensación de haber dormido lo suficiente.

El ritmo circadiano, que marca el estado de vigilia y sueño, se controla a nivel del núcleo supraquiasmático del hipotálamo, y está determinado por la luz solar (otro motivo que hace importante exponerse al sol). En la retina hay un pigmento llamado melanopsina que es sensible a la luz azul. Este envia información al denominado núcleo para determinar si debe aumentar la secreción de melatonina, que es la hormona que favorece el sueño, entre otras acciones.

Uno de los primeros problemas que tenemos para poder descansar bien es la poca exposición a la luz solar. Nuestro cuerpo espera una elevada variabilidad de luz a lo largo del día, que es lo que hemos tenido evolutivamente. Por el contrario, la mayoría de nosotros pasamos las horas en un recinto cerrado con luz artificial. La intensidad de luz que recibimos no tiene nada que ver con la luz natural y además, es de valor constante a lo largo del día. Cuando llega la noche, nos encontramos con la misma luz artificial y inmersos frente al televisor, la tablet, o el móvil, por lo que continuamos sometidos a la luz azul que emiten estos aparatos, dificultando la secreción de melatonina.

Cuanta más exposición a la luz natural tengamos de día, mejor se regulará el ritmo circadiano, en el que también interviene la secreción de cortisol por la mañana, que es lo que hace despertarnos de manera natural.

¿Qué problemas de salud nos reporta dormir inadecuadamente?

Podemos hablar en primer lugar de la obesidad. Acortar las horas de sueño (estudio), o tener patrones de sueño alterados (estudio), está relacionado con la obesidad. Se ha visto que se da una reducción en los niveles de la hormona leptina, que como vimos aquí es una hormona que reduce la ingesta al proporcionar idea de los depósitos de grasa. Por otro lado, aumenta la secreción de grelina, que es una hormona orexígena (que incrementa el apetito). Al mismo tiempo también puede alterar la sensibilidad a la insulina, factor favorecedor del incremento de peso y la generación de diabetes tipo II.

Tenemos pues un segundo problema de salud: diabetes tipo II. Hay un impacto negativo sobre el metabolismo de los hidratos de carbono similar al causado por el propio envejecimiento (estudio). Esto nos lleva a aumentar el riesgo a padecer diabetes tipo II, por lo que, a menos horas de descanso, más probabilidad. Pero la inversa también representa un problema ya que el exceso de horas de sueño también se asocia con baja sensibilidad a la insulina (estudio).

Se estudió la relación entre la duración del sueño y càncer, no encontrándose relación general (estudio). Anteriormente si se encontró relación (estudio). Existe una relación en mujeres por cáncer dependiente de estrógenos al dormir más de 10 horas (estudio). Aunque relación no implica causalidad, es un factor más a tener en cuenta. Creo que si es posible una relación teniendo en cuenta las alteraciones de los ritmos circadianos y las alteraciones hormonales que conlleva. Relación que se ha visto, por ejemplo, en trabajadores por turnos.

Una vez iniciado el proceso de formación tumoral, la reducción del descanso favorecerá su desarrollo. Esto podría explicarse, en parte, porque durante la privación de sueño hay una reducción importante de las células natural killer (NK) (estudio). Dado que su papel es la destrucción de células infectadas o que puedan ser cancerígenas, explicaríamos que estas pudieran proliferar con más facilidad.

Incluso la privación del sueño puede afectar a la inmunización a través de las vacunas, reduciendo su efecto, y a la inversa, dormir después de la vacunación incrementa la formación de anticuerpos (estudi).

La mala calidad del sueño afecta también a la esfera psicológica, influyendo en la toma de decisiones, y funciones cognitivas como la memoria o la capacidad de atención.

Además de éstas hay otras patologías que se pueden favorecer por el hecho de dormir mal, como el alzheimer, la fibromialgia, enfermedades infecciosas o las migrañas.

¿Por qué se favorecen estos trastornos comentados?

La calidad del sueño afecta al sistema inmunológico, incrementando el riesgo de enfermedades infecciosas, e inflamatorias (enfermedades cardiovasculares, cáncer y depresión mayor). Esto se debe a que el sueño influye en el sistema hipotálamo-hipófisis-adrenal y en el sistema nervioso simpático, que a su tiempo regulan la respuesta del sistema inmunitario. Con las alteraciones del sueño, estas dos vías se mantienen activadas (a veces sólo una) cuando no deberían estarlo. Esto genera un estado proinflamatorio y supresión de genes antivirales que favorecen los diferentes estados patológicos.

Así podemos ver como un correcto descanso nocturno, junto con una correcta alimentación y un intestino sano, son pilares básicos para mantener y recuperar la salud.

En este post vemos cómo incrementar la calidad del sueño.

 

La información contenida en el blog es a título informativo.

En caso de necesidad consultar con un profesional de la salud.

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